Gran, gran final. Mezcla reflexión sobre el crimen (“Adentro queda un cuerpo/ la bengala perdida se le posó/ allí donde se dice gol”) con su lectura de Foucault (“Cultura y poder son esta porno bajón”). Tras la intro exquisita de Rapaport en el Rhodes viene este canto de redención donde Spinetta pide “amar y amar hasta morir”. Los detalles de “Esta noche toca Charly”, el libro que se sumerge en los recitales de García, Cómo es “García, 15 años de entrevistas con Charly”, el libro que se sumerge en el pensamiento del prócer del rock nacional, Las autoridades locales enviaron efectivos a negociar con el delincuente, que mantiene cautiva a la dueña del comercio, Los jefes comunales apuestan a lograr un consenso y sacar el Presupuesto sin que se embarre la discusión, Amnistía Internacional elevó un pedido a la Corte Suprema de la Nación. La de Spinetta es menos directa que la de García que gana en punch por la economía de la instrumentación. Es la luz sin freno. La intención melódica es breve y contundente aunque esté acotada por un paréntesis instrumental. Tras la memorable intro de Cutaia surge Spinetta diáfano con el password: “Madreselva por el prado va”. Luego hizo un programa de radio dedicado a honrar la vida y música del excepcional artista; y, en 2019, editó “Luisito, 30 entrevistas al universo spinetteano”. La armonía jazzera y el impulso rocker alcanzan un equilibrio perfecto. Aquí, como un Arcimboldo trovador Spinetta le da atributos a cada parte de esa muchacha que también es contemporánea de la Ramona de Berni, otra criatura collage. Hay algo de “Beto...” en ese dejarse caer de la intro pero es una ilusión sonora. “Dios es un mundo en el que amar es la eternidad”, teologiza Spinetta en esta fábula de libertad individual que tiene a una chica sin nombre por protagonista. - En la historia con Luis Alberto cuento la única vez que estuve mano a mano con él. Apoyar a Luis Alberto Spinetta. Un slow rock bluseado que desemboca en una profunda meditación sonora. Cuando el desierto es finalmente atravesado y no queda más que viento, Spinetta se atrinchera tras los muros de su casa en Villa Urquiza sin por eso desconectarse del mundo, solamente del ruido mediático y mecánico. Alejandro desapareció rápido, al toque que terminó el show. Acuariano por destino de las estrellas y mezcla indómita de italiano con español por designio de sus ancestros, Luis Alberto Spinetta partió el siglo al medio. Cómo es que, tan pronto en la vida, se sintió “canción, barro tal vez”. No hace falta que te diga que la única excusa que tiene todo esto se llama Luis Alberto Spinetta o Luisito. Como si alguna de las piezas más logradas de Kamikaze (con ese sentido atávico del canto) se hubieran grabado bajo el régimen tecno de Privé, esta oración cuasi budista también rankea entre lo mejor de lo mejor del repertorio de Spinetta. De todos modos sí hay algo isabelino en esta fábula de poder y traición que deviene en un formidable pasaje instrumental exploratorio para desembocar en hard rock. Alta ternura en el cosmos. Un Spinetta inspiradísimo construye el estribillo ubicando las palabras como si no pudieran decirse juntas de ninguna otra manera. Se aúlla una invocación anticipatoria: “Madre del dolor”. Así como en los 70 Spinetta se sumergió en los textos de los poetas malditos (Sartre, Nietzche, Rimbaud, Artaud), la lectura en los 80 de textos de intelectuales franceses como Michel Foucault y Giles Deleuze le sirvieron de iluminación para gestar un nuevo lenguaje que abarcó la trilogía de Téster De Violencia, Don Lucero y Exactas, con la que clausuró la década. Cada vez que alguno anda por Córdoba pasa a visitarme o si necesitan que les haga la gamba con algún trámite saben que estoy. Un equilibrio entre la belleza clásica y el caos vanguardista. Además les sigo haciendo las remeras que venden en los shows. - Contanos lo que puedas -o quieras- del cuento “La dentadura”. Fuera de registro sobresale en el álbum esta canción folk que arma familia con “Todas las hojas...” y “Que ves el cielo”. “No es el diluvio, no es el infierno/ voy a perforar el hielo”, canta Spinetta sobre la distorsión de Molinari. Había tipos que silbaban y pedían por los Cadillacs, una cosa increíble. “La herida de París” es la huella fundacional de esa clave que se irá actualizando conforme avance la década. Entre la disonancia del King Crimson más furibundo (Red) y el Black Sabbath recuperado por el rock alternativo (Soundgarden) sale disparado ese riff podrido que se abre a un free rock acelerado, sin tregua. Los Ojos, Silver Sorgo, Para Los Árboles, Pan y Un Mañana constituyen un tiempo de madurez artística, donde las canciones son templadas una y otra vez, ya sin prisa pero con el mismo fuego sagrado que siempre atravesó el arte de Spinetta. Hay razones para creer y sostener que esta es la canción que hizo de Spinetta un compositor absolutamente único porque nada se le parece. Si bien Spinetta aseguró que no había relación entre “golondrinas” y “madres” cuando escribió la canción, es difícil evitar que se asocie su descripción con las rondas de las Madres de Plaza de Mayo. Tres minutos que parecen veinte, tal el efecto de suspensión del tiempo que se consigue. La cuestión es que el lunes, o sea dos días después, me llaman de la productora de José Palazzo, que era quien había organizado el show, para avisarme que en el camarín habían encontrado el DNI de Alejandro, creo que era octuplicado -ya que los vivía perdiendo-, una dentadura postiza y un pomo de Corega a medio uso. Por las inflexiones acústicas y el desarrollo, con esos inserts sinfónicos a cargo de músicos del Teatro Colón, están sugeridas aquí las ideas que terminaron de imponerse en “Cantata...”. Con sólo el nombre de la canción alcanzaría para producir un hecho estético. Celebró cuarenta años de música y sesenta años de edad en una ceremonia para las multitudes que aún siguen agradeciendo aquel rito convocante, el de Las Bandas Eternas, donde reunió a casi todos sus músicos y a sus bandas legendarias: Invisible, Pescado Rabioso, Almendra, Spinetta Jade, Spinetta y Los Socios Del Desierto. Tras la publicación de “Luisito”, decidí que había que darle un marco mas “formal” a la cosa porque sin ser escritor, ni pretenderlo, soy un tipo que escribe cuando tiene ganas, cuando no me queda más remedio que expulsar la historia, y sentí la necesidad de juntar todos los relatos en un libro. Otra vez, es un Spinetta de piano (eléctrico aquí) y sintes, muy concentrado en la performance vocal que va del susurro al gorjeo rocker sin que nunca pierda delicadeza o intensidad. Una verdadera rareza entre los simples que precedieron la salida del seminal debut de Almendra. Pendular, consigue un suave efecto hipnótico que semeja a un inexplicable bienestar. - Te quiero preguntar por “La biblia spinetteana”. Fue la excusa perfecta para ver la película desde la cocina misma y gratis. Junto con “Campos verdes”, representa el costado eco-naif de Almendra. Si Spinetta influyó directamente en el Cerati post Canción animal habrá que decir que esta vibrante canción pop (de marcada arquitectura tecno) no puede pensarse fuera del temblor provocado por Soda Stereo y hasta le hubiera quedado perfecta al repertorio de Dynamo. El tiempo que vino después modificó esa impresión. Luis arma groove con la guitarra acústica y con su voz, que aquí hace de beatbox poético. Y eso sucedió en 2015. Spinetta se pone soul para enfatizar el puente de este midtempo rodeado por sintetizadores (el inolvidable solo marciano del babymoog Juan del Barrio) que entonces eran de última generación. ¿Qué se puede adelantar? El aire barroco de la melodía provoca esa emoción de lo sublime-clásico y pone al grupo en sintonía con Procol Harum. Cada vez que aparecía, se quedaba un rato largo, daba vueltas por el taller y nos íbamos a morfar a lo de un amigo mío. Ningún animal fue dañado en el transcurso de esta serie, que incluyó una feliz alianza con Fito Páez que dio como fruto a La La La, álbum doble que bajo su engañoso título de alegre tarareo oculta una serie de creaciones sorprendentes, y hasta monstruosas en su singularidad. Desde el arpegio que abre se insinúa la sensibilidad de un clásico eterno. Hay entrevistas nuevas que están increíbles y muchísimas historias nuevas alrededor del “Flaco”. ¿Cómo no creer en todas las proposiciones que Spinetta deja caer en “Credulidad”? Flotante y circular, la seducción de una canción como “El enemigo” radica en su patchwork de texturas. Es notable cómo Luis encuentra maneras inauditas de expresar su discurso amoroso: “Espero que dios tenga tu gracia/ yo sólo estoy atado a tu frontera”. Un himno luminoso con cierto aire lennoniano por el sonido del piano. Luis Alberto Spinetta, Alejandro Sokol, rock y fútbol, en el nuevo libro de Jorge Kasparian El autor de “La biblia spinetteana” y “Luisito” acaba de editar “333”. La estructura celular con Rapaport y Spinetta solos contra el mundo guía a una concentración extrema. Resultó que un verano me fui de vacaciones a Nono, que es un pueblo vecino en el que viven algunos miembros de la banda, en las Sierras de Córdoba, y me crucé a Alejandro. Acaso el momento más accesible de Artaud. “Abre tu mente al sol/ todo irá mejor” es el sabio consejo que viene de 1972. La llama de Spinetta continúa encendida en su obra. encuentra sofisticado equilibrio. - “333” consiste en 22 relatos basados en hechos reales, en el plano laboral, en el fútbol, en el colegio secundario y por supuesto en el rock. Téster de violencia saldría ese año ’88 y Luis Alberto volvería a Córdoba, el fatídico viaje en que se le incendió el ómnibus en Marcos Juárez. Es difícil creer que esta canción fue originalmente pensada para la ópera rock de Almendra que no fue. Como en “Contra todos los males...” con el hard rock, aquí es el blues el género que revisita y desarma. Spinetta, Machi y Pomo revisitan el hard rock lisérgico de Pescado Rabioso en clave de masaje tántrico. Con los años “Muchacha...” permanecería como la canción símbolo de Almendra y como un emblema de las conquistas sociales e individuales de los 60. Ese show terminó sin sobresaltos. Del simple adelanto de Pescado 2 sale esta marcha arrolladora con otro de los riffs memorables de Spinetta. De paso, en el kiosco en donde se vendían los discos, también estaban mis remeras. Ricky, Agueda, Cacho, son tipologías de una Buenos Aires (estamos en “Bajo Belgrano”) que Spinetta tiene en la mira de su catalejo. Para el disco en vivo de los Socios, Spinetta eligió reversionar algunas canciones del pasado como la zeppeliniana “Como el viento voy a ver” de Pescado 2. Métrica de bongo afro para un beat con ánimo de trance que se va transformando en lo que será el resto del doble de Almendra: un experimento gozoso y sin red. El público estaba insoportable e impaciente porque quería ver a Los Cadillacs, que cerraban la noche gracias al hit “Mi novia se cayó en un pozo ciego”. Desde que escribió “Barro tal vez” a los 15 años, Spinetta cultivó el arte de la canción con una maestría única. Jorge Kasparian tiene la facultad de emocionar con sus relatos al trasladar al lector a los lugares, tiempos o situaciones que describe con lujo de detalles en cada oración, párrafo o página de sus libros. El estribillo es, como canta Spinetta, pura “luz”. Atípico para la lírica de Luis, parece su versión de los blues eróticos y sexistas que los Rolling Stones y Led Zeppelin tradujeron a blanco en los 60. En la última estrofa echa una mirada a la revelación de los vuelos de la muerte. Además, se me ocurrió hacer un documental para dejar testimonio de cómo hicimos el libro y que la gente, que no sabe de qué se trata mi oficio, pueda entender el proceso. Spinetta estrena década y siglo inamovible en su convicción artística. Casi Almendra, con Del Guercio y Rodolfo García en la base rítmica, “Bajan” es arquetipo de la sencilla perfección del disco de diseño disfuncional. En su momento, cuando la difusión del rock argentino era cuestión de voluntad y onda se pareció bastante a un hit. Qué calor hará con vos en verano... Privé se quedó con algunas de las ideas del frustrado álbum a dúo de Spinetta y Charly. Así fue como en 2014 publicó “La biblia spinetteana”, un libro conformado por páginas de tela que reúne la obra poética del “Flaco”. La claridad de la performance vocal se contrapone al cerrado hermetismo de la letra que abre con la memorable frase “Justo que pensaba en vos/ caí muerto”. Una bomba. “Beto” es el astronauta argentino (“la foto de Carlitos sobre el comando” es una imagen inmejorable) en viaje al espacio sideral y... ¿Alonso? Jade ya no es el nombre del jazz-rock canción sino que aquí se vuelve un ensamble de tecno AOR (Adult Oriented Rock) potenciado por el lirismo spinettiano. reservados, Molinari, Del Guercio, Spinetta y García (desde la izquierda) se fotografían muertos con la bandera argentina. Haedo, los colectivos, el mate, River Plate, el tango, la vieja... Spinetta nunca había sido tan alusivo y directo en sus letras. Como si Jade tocara una parte y los Socios del Desierto la otra. En el tiempo de un hit (3:15) Spinetta va y viene de la música pop a la música electroacústica-concreta como si nada. 900 formoseños presentaron un recurso judicial para volver a sus casas, El mercado de las motos comienza a mostrar recuperación de la mano del financiamiento. Una gran versión de Spinetta y Páez del tango de José María Contursi y Mariano Mores. La heroína teen de “She’s Leaving Home” (Lennon-McCartney) viaja al Río de La Plata y la historia de Laura es musitada por la voz frágil de Spinetta. “Cuatro pelos locos/ y un violín que nunca calla”, dice Luis y nunca se lo había escuchado tan íntimo y cómplice con su propia creación, en una realidad paralela. En “Muchacha...” Spinetta llevó al paroxismo la técnica surrealista del collage que Miguel Abuelo había anticipado en sus “Mariposas de madera”. “Ricky está listo/ listo del bocho”. Hay que distinguir la melodía de la letra (“Halo de rouge”) y esta de las texturas de las guitarras y el bandoneón (Mosalini) para tener la experiencia completa. Para hablar de “333” nada mejor que su autor, quien -en diálogo con Infobae Cultura entre WhatsApp y correos electrónicos desde su Córdoba natal- contó en qué consiste la obra, que tiene una pata puesta en el rock nacional al resaltar las figuras de Luis Alberto Spinetta y Alejandro Sokol. Tal que parecen las notas de un vibrafón que Spinetta acciona sólo con nombrar. Pero Pirincho Scavuzzo, el amigo de mi viejo, me la hizo fácil: me dio las llaves del camarín y la grilla con los horarios en que tocaba cada banda y ahí me acomodé a gusto. Buscaba expandir su universo y creó la raza mutante de Pescado Rabioso, un grupo de rock revolucionario cuya naturaleza fue el cambio constante. Aún faltaban las canciones de Los Amigo, con Rodolfo García y Dhani Ferrón, que esperaban el momento que propicie su escucha. Sobresale el arreglo mutante de la voz y ese contrabajo casi rascado, apenas perceptible. En tiempos de tinieblas, momentos de reflexión, o la más dulce calma, su música es como un bálsamo que reconforta, acompaña o comparte los días de la vida. En un disco de jazz-rock como A 18’ del sol, Spinetta podía correrse del género para recuperar una pieza acústica de la ópera de Almendra. “Nena, lléname este cupón/que quiero ver si acaso gano algo en la rifa del viento”. El estribillo vuelve sobre una cuestión recurrente: la fe en el poder de cambio social del arte en un mundo secularizado. La suma de guitarra Ovation y piano eléctrico no es instrumentación sino índice estético. La primera remera que hice para el grupo fue justamente la tapa de ese álbum, en donde la estampa comenzaba en el delantero y daba toda vuelta a la remera completa. “Ellos caen como violines en la rapsodia típica de Bosnia”. Hay una inadvertida versión cuasi reggae de Fabiana Cantilo en su debut solista (García metió mano, por supuesto). En su regreso a una formación de rock desde los días de Invisible, a Spinetta se lo escucha suelto y revitalizado al comando de los Socios del Desierto. Es un Spinetta de armonías más abiertas y melodías cantables, fogón-friendly podríamos decir, que se reencuentra con la sencillez (hasta ahí). Escribieron especialmente más de 130 personas, desde Rodolfo García, que preparó el prólogo, hasta un matrimonio amigo que tiene una despensa cerca de la cancha de Belgrano, que se conocieron a la salida de un show de Invisible, escapando de la policía. Allí decís a la pasada que tuviste un vínculo fuerte con él. Spinetta canta suave, como si surfeara la electricidad extático: “Mi vida al fin dividiré/ cien para mí, cien para el aire”. Quería zafar o poder manejar la cosa, pero no pudo. El tomo 14 es un Glosario Arbitrario Spinetteano. Al final queda esta especie de mantra semántico que se repite como un rosario desarticulado. Hice muchas cosas con Las Pelotas y no solo remeras. Con esta canción puede armarse una genealogía spinettiana anticipada en “Para ir” y “Dulce 3 nocturno”, también compuesta en sociedad con Bocón Frascino. Si Pescado oscilaba entre pesado y frágil, Invisible switchea de modo intrincado a directo. La gente no estaba muy amable con “El flaco”... - En ese Chateau ’88 Spinetta venía de Privé y La, la, la. La textura fría de los sintetizadores anticipa directamente a Jade. Porque cada vez que suena alguna de sus canciones hay un alma que se ilumina. Un clásico instántaneo del songbook spinettiano. En el cierre de Los niños que escriben... Jade consigue un balance perfecto entre el uptempo del pop y los rodeos especulativos del jazz-rock que sigue siendo la marca de fábrica del ensamble. Microblogging antes de Twitter. ¿Habrá más? “Los envases y las cosas brotan como sexos”, describe Spinetta con un timbre tirando a siniestro. Entre el optimismo beat de “El mundo entre las manos” o “Campos verdes” y la melancolía de “Hoy todo el hielo...” aparece este ejercicio de psicodelia de la era espacial describiendo el exilio de la humanidad en el cosmos. Imaginate lo que eran las listas de invitados en los shows. Invisible apuesta a desnaturalizar la porteñidad con su fuego ártico. ¿Alguien pensó en “Primavera cero”? Si Mondo... era algo así como la cara “B” de Kamikaze, este disonante número acústico bien puede ser el pasaje entre ambos discos. La frase de guitarra sintetizada introduce una atmósfera pop que se verifica en la melodía, el estribillo levemente rockeado y el mensaje directo de la letra: “Y hoy que enloquecido vuelvo/ buscando tu querer”. Hay un espejismo de espontaneidad aquí, como si hubiera salido de un tirón. - ¿Qué va a encontrar el lector que se acerque a “333”? “Y es que esta es mi morada donde el hacha punteará/ donde el río secará para callar”. Organizada como una suite, con cada movimiento se revela un secreto mayor. Cuando terminó salí corriendo para pararme en la puerta del camarín. He was one of the most influential rock musicians of South America, and together with Charly Garcia was considered the father of Argentine rock. Sin embargo, solo era una de las formas ilusorias del recuerdo. Spinetta diluye las fronteras del lenguaje para nombrar una palabra clave de la cultura y desarticularla de tal manera que pareciera decir “said so” en inglés u otra cosa. - Está lista hace más de un año pero por motivos diversos no las repartí todavía, algo que tal vez comience a hacer pronto. Spinetta cuenta cuatro y va... Una inmersión en el planeta Invisible con su porteñidad extrañada de tango surreal y esa superposición de climas y planos única. ¿Apoyar a Luis Alberto Spinetta? En ese desarrollo de un lenguaje musicalmente y poéticamente sofisticado, anidaba la raíz de un nuevo cambio que ve la luz a través del alumbramiento de Vera, su cuarta hija (a la que antecedieron Dante, Catarina y Valentino); todo el período de gestación dota a Spinetta de nuevas fuerza que vuelca a Pelusón Of Milk, su retorno a la simpleza, a la melodía y a la domesticidad. Prodigiosa por donde se la escuche. - En otro cuento el protagonista es Sokol. Y esa leyenda aumenta exponencialmente su potencia lumínica día tras día. “Las uvas viejas de un amor/ en el placard”. El comienzo es como una de esas zapadas sacrificiales del público de (la película) Woodstock. Es su declaración del estado de época. Todas las tensiones inherentes a un power trío se distribuyen siguiendo el ordenamiento sutil de Invisible que diluye las fronteras entre géneros para develar su estilo. Al mismo tiempo que gestaba las canciones de Artaud, Spinetta moldeaba una nueva configuración en formato de trío: Invisible, que en su última etapa fue cuarteto. Spinetta demuestra que (también) es la voz del vértigo. Y es la de alguien que se asoma a un aleph revelador y titilante. 40 mil personas comulgaron con emoción el 4 de diciembre de 2009 en lo que pareció una misa. La zapada gana en groove al límite del fade out. El Spinetta crooner que se insinuó tímido en “Laura va” y se manifestó hasta el exceso de género en “Only love can sustain” tiene aquí un punto muy alto. El resto está en el cuento. Me invitó a su casa y al día siguiente estábamos en lo de Timmy (McKern), manager de la banda, comiendo un asado con varios de los músicos. Otra vez, las novedades, los chiches, le inspiran un tipo de canción absolutamente original. En el estrafalario debut solista, Spinetta se reserva un momento al piano. Spinetta-ficción de alto vuelo. Un Spinetta introspectivo pone al trío en modo de implosión aunque al final se desata una pequeña tormenta eléctrica capaz de sostener el peso poético de la letra: “Ven a volar en mi ave seca/ hecha con hilos de diamante”. Otra canción que se editó como simple complementario al debut y la primera que tocaron en vivo. A los cinco minutos y tres segundos de “Qué hermosa estás” sólo puede seguirle un silencio profundo. Rock. y arreglos de voces que, ahora, hacen pensar en el primer Queen. Luis Alberto Spinetta (January 23, 1950 - February 8, 2012), was an Argentine musician. Y tocó “Ana no duerme”. Protegido por reCAPTCHA:CondicionesPrivacidad, Copyright 2020 SA LA NACION | Todos los derechos Otra gema de esos simples que se recuperaron con la edición en CD de Rafael Abud a principios de los 90. Salió un documental de 60 minutos buenísimo. Finalmente busqué las cosas, hice un paquete y las mande a Capital. La atmósfera experimental del álbum doble y la pericia melódica de Almendra bien pueden resumirse en esta canción alegórica (sobre todo por las metáforas que introduce la guitarra). Como en una poesía concreta, las palabras se aíslan de cualquier contexto y se reducen a su sonido. Otro de sus hits lúdicos y absurdos (canta cosas como “yo estaba satinado/ vos estabas morada” con un registro paródico) con ese cierre coral de epifanía beatlesca. El equivalente sónico a los fotogramas marca Torre Nilsson. En tiempos de tinieblas, momentos de reflexión, o la más dulce calma, su música es como un bálsamo que reconforta, acompaña o comparte los días de la vida. La alternativa oficial ya está disponible y permite compras de hasta $200.00o con una tasa final del 28,5 por ciento, Dentro del país, la ciudad de Mar del Pata es la que tiene mejor dominio del idioma. La dinámica de la canción oscila entre la contractura del segmento instrumental y el relax de la parte vocal. Publicado en la Edición de Colección de Rolling Stone dedicado a Luis Alberto Spinetta en 2013.